Los zócalos no solo cumplen una función práctica al proteger la base de las paredes, sino que también complementan el diseño del piso y aportan un acabado estético profesional. En los pisos vinílicos, elegir el zócalo adecuado puede marcar la diferencia entre un resultado común y un espacio visualmente armonioso.
Al instalar un piso vinílico, muchas veces el zócalo pasa desapercibido, pero su elección influye tanto en la durabilidad como en la estética del ambiente. Existen distintos tipos de zócalos según su material, forma y aplicación, y cada uno ofrece beneficios específicos en términos de diseño y mantenimiento.
El zócalo protege la parte inferior de las paredes contra la humedad, impactos o salpicaduras, al tiempo que oculta las dilataciones naturales del piso vinílico. Además, proporciona una transición visual limpia entre el suelo y la pared, aportando una sensación de acabado profesional.
Ideal para hospitales, cocinas y laboratorios. Su diseño curvo elimina ángulos rectos, evitando la acumulación de suciedad y facilitando la limpieza. Se recomienda en espacios donde la higiene es prioritaria.
Este tipo de zócalo permite un acabado discreto y limpio, ajustándose perfectamente al contorno del piso. Es común en ambientes comerciales o residenciales donde se busca una integración visual moderna y sin interrupciones.
Es el más utilizado en viviendas y oficinas. De líneas simples, ofrece una apariencia elegante y versátil. Puede encontrarse en diferentes alturas y colores que combinan con el tono del piso vinílico.
Utilizado cuando se busca dar protagonismo al perímetro de la pared. Puede tener acabados en madera, metal o tonos contrastantes que realzan la personalidad del espacio. Ideal para proyectos de interiorismo o remodelaciones personalizadas.
Una instalación correcta garantiza un acabado continuo y duradero. Es recomendable alinear el zócalo con precisión, sellar las uniones y aplicar un cordón de silicona o sellador vinílico si se busca mayor protección contra la humedad. En zócalos sanitarios, se recomienda usar calor para una unión perfecta entre pared y piso.
El mantenimiento depende del material del zócalo. En la mayoría de los casos, basta con limpiar regularmente con un paño húmedo y detergente neutro. Evita productos abrasivos o cepillos duros que puedan dañar la superficie. En ambientes sanitarios, utiliza desinfectantes compatibles con PVC o vinilo.
¿Puedo usar un zócalo de madera con piso vinílico?
Sí, aunque los zócalos de PVC o vinílicos suelen ofrecer mejor resistencia a la humedad y una mayor uniformidad visual.
¿Qué color de zócalo elegir?
Lo ideal es combinar con el color del piso para un efecto integrado, o usar un tono contrastante si se busca destacar el perímetro del espacio.
¿Los zócalos sanitarios solo se usan en hospitales?
No, también se recomiendan en cocinas, baños o cualquier ambiente donde la limpieza sea una prioridad.
Seleccionar el zócalo adecuado para pisos vinílicos implica equilibrar funcionalidad y estética. Un buen zócalo no solo protege las paredes y facilita la limpieza, sino que también realza el diseño del espacio, aportando armonía y profesionalismo al resultado final.
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