Elegir la manta asfáltica adecuada es clave para garantizar una impermeabilización duradera y efectiva. Cada tipo de superficie —ya sea techo, losa o sótano— requiere un tipo de manta específica que se adapte a las condiciones del entorno y a las necesidades del proyecto.
Las mantas asfálticas son una de las soluciones más confiables para impermeabilizar superficies expuestas o enterradas. Se componen de una base bituminosa reforzada con fibras y una capa superior protectora que asegura resistencia al agua, al calor y a los rayos UV. Sin embargo, no todas las mantas sirven para lo mismo: su elección depende del tipo de superficie y del uso que se le dará.
Recomendada para techos o superficies con baja dilatación térmica. Su refuerzo interno brinda estabilidad dimensional, evitando deformaciones por cambios de temperatura. Ideal para climas templados y techos sin tránsito frecuente.
Ofrece gran elasticidad y resistencia mecánica. Es perfecta para losas transitables o techos donde se instalan equipos pesados, ya que soporta movimientos estructurales sin agrietarse. Adecuada para zonas con alta exposición solar.
Diseñada con una capa superficial de aluminio o mineral, protege del calor y los rayos UV. No necesita recubrimientos adicionales y se usa comúnmente en techos expuestos. Su acabado metálico refleja el calor, ayudando a mantener temperaturas interiores más estables.
Formulada para resistir la humedad permanente y la presión del terreno, se utiliza en sótanos, muros de contención y cimentaciones. Generalmente se instala junto con una barrera de drenaje o protección mecánica.
Opta por mantas aluminizadas o autoprotegidas para resistir la radiación solar. Si el techo no se transita, una manta con refuerzo de fibra de vidrio será suficiente.
Se recomienda una manta de poliéster cubierta con una capa protectora (mortero o cerámica). Este tipo soporta movimientos estructurales y tránsito ocasional sin perder adherencia.
La manta impermeable para subsuelo debe ofrecer alta resistencia a la humedad constante y una excelente adherencia al soporte. Es recomendable instalarla junto con un sistema de drenaje y una protección mecánica.
Las mantas asfálticas con acabado mineral son la opción más práctica, ya que no requieren pintura ni mantenimiento constante. Su superficie rugosa ayuda a disipar el calor.
El éxito de una buena impermeabilización depende tanto del material como de la correcta instalación. A continuación, los pasos generales:
Inspecciona la superficie al menos una vez al año, especialmente antes y después de la temporada de lluvias. Limpia canaletas, revisa puntos de drenaje y repara cualquier daño en las juntas para evitar filtraciones. No es necesario aplicar pintura si la manta cuenta con acabado autoprotegido.
¿Puedo aplicar una manta nueva sobre una antigua?
Sí, siempre que la anterior esté bien adherida y sin ampollas. De lo contrario, es mejor retirarla para evitar fallas en la nueva capa.
¿Cuánto dura una manta asfáltica?
Dependiendo del tipo y el mantenimiento, su vida útil puede variar entre 8 y 15 años.
¿Se puede pintar la manta asfáltica?
Solo si no es aluminizada o autoprotegida. En ese caso, utiliza pintura acrílica o aluminizada para prolongar su durabilidad.
Elegir la manta asfáltica adecuada depende del tipo de superficie, las condiciones climáticas y el nivel de exposición. Una buena selección e instalación garantizan una impermeabilización eficiente y duradera, protegiendo tu inversión y evitando futuros problemas de humedad.
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